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Aún hoy en día, muchas empresas de fabricación recolectan manualmente la información sobre la producción y los tiempos muertos, utilizando sistemas de recopilación basados en hojas de cálculo o registros de datos en papel. Esta metodología no sólo es obsoleta y requiere un enorme e intenso esfuerzo, sino que además, la inexactitud del registro implica que los datos no serán del todo fiables. ¿De qué sirve a los jefes de producción tener información que no sólo es incorrecta sino que en la mayoría de los casos es inconsistente con otras fuentes de información? Los retardos en la trascripción y generación de informes representan una pérdida de tiempo muy valioso de producción, ya que las acciones correctoras se emprenden mucho más tarde que suceda el hecho.
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La competencia cada día es más exigente y no tiene contemplaciones: los consumidores compran al vendedor que ofrece el mejor precio o servicio. Los fabricantes deben adaptarse rápidamente a las fluctuaciones de la demanda, la disponibilidad y precio de las materias primas, y adoptar nuevas estrategias de mantenimiento. Todo ello implica que las instalaciones pueden desaprovechar más del 40% de la capacidad productiva como consecuencia del tiempo improductivo de los equipos, de una capacidad más lenta del proceso, de problemas de calidad y de múltiples influencias internas y externas. |